El Gobierno griego ha aprobado un duro plan de austeridad para poder acceder a los préstamos de la eurozona y del Fondo Monetario Internacional que salven al país de la bancarrota. Sin embargo, pese a ser "la decisión correcta", más de la mitad de los ciudadanos griegos se plantean salir a las calles para protestar contra sus líderes políticos.
Las medidas incluyen subir el IVA e impuestos a carburantes, alcohol y tabaco, congelar las pensiones y bajar drásticamente los salarios públicos. Ello ha hecho que el pueblo heleno se revolucione.