La política española ha quedado intervenida por el Directorio Europeo. A las dos y cuarto de la madrugada del lunes 10 de mayo del 2010, momento en el que los ministros de Economía de la Unión llegaban al acuerdo de proteger con un aval de 750.000 millones de euros la deuda pública más expuesta al tiburoneo financiero, los gobiernos de España, Portugal, Irlanda y, en menor medida, Italia perdían soberanía. No es el protectorado al que se halla sometida la arruinada Grecia. Es un régimen de obediencia para evitar la catástrofe. Lo veremos mañana miércoles cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, comparezca ante el Congreso. El Directorio Europeo no figura en ningún organigrama de la Unión, pero existe. Lo integran, por este orden, los intereses de Alemania, los de Francia, los del Benelux y los del gran distrito industrial del norte de Italia.
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