La violencia en Kirguistán comenzó presuntamente con cinco ataques coordinados y ha adoptado un carácter de conflicto interétnico que podría dispararse hasta quedar fuera de control, según advirtió este martes la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay, que ha recogido diferentes testimonios de testigos, incluido personal de la ONU, en las ciudades de Osh y Jalalabad, según indicó su portavoz, Rupert Colville.
"Tenemos fuertes indicaciones que este suceso no fue un enfrentamiento espontáneo entre etnias, sino que hasta cierto punto fue orquestado, dirigido y bien planeado", aseguró Colville. "Varias de estas informaciones sugieren que el incidente comenzó con cinco ataques simultáneos en Osh que implicaron a varios hombres llevando pasamontañas y con armas. Parecía que estaban buscando provocar una reacción", afirmó.
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